Fuego por Fricción

EL FUEGO POR FRICCIÓN

Un primer método consiste en hacer una muesca en una tabla o madera blanda seca. Sobre esta muesca se frota sin parar un palo seco de madera más dura, de modo que en un extremo de la muesca se vayan acumulando virutas que se irán calentando cada vez más hasta que se inicie la combustión. En cuanto se produzca una brasa, se ha de poner la yesca sobre ella y soplar para lograr su ignición.

Otro método consiste en utilizar un trozo de madera blanda que esté seco (por ejemplo de higuera), abierto por la mitad, haciéndole una ranura con una piedra. A continuación, se apoya sobre el agujero un palo resistente de madera más dura (por ejemplo, de álamo), y se hace girar rápidamente con las manos. El polvo desprendido de la madera blanda por el roce se convertirá en un tipo de brasa. La yesca, situada previamente debajo de la ranura hecha en la madera blanda, deberá comenzar a arder. Estos métodos son sumamente difíciles, pero es posible si se tiene práctica.

Un tercer método que facilita esta tarea es el empleo de un arco con la cuerda enrollada una vuelta alrededor del palo de madera dura. Con una piedra con un hueso (puede ser de la rodilla de una vaca) se sujeta el palo en la parte superior y se presiona hacia abajo. La rama debe poder desplazarse rápidamente sin salirse de la ranura marcada en la madera blanda. Al mover el arco adelante y atrás, el palo gira a gran velocidad produciendo la fricción. El calor generado se utiliza para hacer arder un combustible inflamable (como puede ser paja, hierba seca o yesca) colocado alrededor del punto de frotamiento. Cuando empieza a arder el combustible primario, se añaden ramas ligeras para obtener una llama firme y estable. Después se le añaden leños más gruesos para avivar el fuego sin agotarlo.

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